Crimen organizado desata ola de robos en plantas solares chilenas.
1 minuto de lectura
Chile tiene un boom de energía solar que atrajo un nuevo problema. Bandas criminales altamente especializadas están asaltando sistemáticamente los parques solares del norte. Estos grupos operan rápido: vulneran cercos, desactivan cámaras, retienen a los guardias y huyen en minutos con camionetas cargadas de costosos paneles y cables.
El millonario botín termina en el mercado negro o cruzando por pasos fronterizos irregulares hacia países vecinos. Empresas del sector advierten que estos ataques paralizan la producción renovable y amenazan la inversión extranjera, ya que las compañías enfrentan ahora altísimos gastos imprevistos en reparaciones, seguros y vigilancia diaria.