Escalada de violencia escolar agudiza la crisis de seguridad en las aulas.
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La inseguridad estudiantil suma un nuevo nivel de tensión tras la detección de estudiantes portando armas de fuego. Esta semana en Rancagua, la PDI capturó a un alumno de 17 años que ingresó al colegio con una pistola Glock cargada, la cual sustrajo sin permiso a un familiar.
El caso empeora el panorama tras un episodio casi idéntico en Curicó, donde otro adolescente intentó entrar armado a su liceo. Ante esta seguidilla, el Defensor de la Niñez, Anuar Quesille, advirtió que no son hechos aislados, evidenciando un grave deterioro estructural que amenaza a las comunidades educativas.