Que pasó
Todo comenzó cuando el Consejo Fiscal Autónomo (CFA) publicó informes lapidarios confirmando que el gobierno saliente incumplió sus metas fiscales por tercer año consecutivo, dejando un déficit estructural del 3,6% del PIB. Esta cifra fue calificada por el entonces presidente electo, José Antonio Kast, como una verdadera emergencia fiscal.
Ante este escenario de arcas fiscales más vacías de lo previsto, el equipo económico del nuevo gobierno no esperó a asumir para tomar medidas. Pocos días antes del cambio de mando, anunciaron un recorte presupuestario parejo del 3% para todos los ministerios, buscando frenar el gasto público y estabilizar las cuentas nacionales frente a lo que consideran una herencia económica pesada.
El debate
La disputa se centra en la responsabilidad de la gestión saliente. Mientras el exministro Grau y el gobierno de Boric intentaron matizar las cifras descartando un deterioro económico profundo, la oposición y los organismos técnicos denuncian una falta de disciplina financiera. El debate hoy es si este recorte del 3% será suficiente para ordenar la casa o si afectará programas sociales críticos en un año que ya se ve difícil por el precio del petróleo y la inflación.